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miércoles, 28 de septiembre de 2011

Yo nunca bebo..... vino


   La sangre es vida. Esta es una doctrina que se encuentra en la mayoría de las culturas. Las historias de vampiros están muy de moda actualmente, sobretodo entre la población joven. Sin embargo, el encanto del personaje en sí y el carisma de El Conde Drácula beben de su fuente original que no es otra que la novela de Stoker. Difícilmente son parangonables las visiones de ese no muerto romántico, astuto y cruel que nos presentó el célebre escritor irlandés con la imagen de sex symbol y metrosexual que hoy en día se atribuyen los de su especie. Por ello es bueno a veces regresar al inicio, allí dónde todo nació para recordar el porqué del mito. Esto es lo que han hecho Eduardo Bazo y Jorge de Juan con su obra de teatro Drácula y que han representado estos días en el Lope de Vega de Sevilla, con un gran actor como Emilio Gutiérrez Caba y el conocidísimo Ramón Langa como primeras espadas.


   Llevar al teatro a un personaje tan mundialmente conocido, un icono de la cultura gótica y que ha sido representado en el cine en miles de ocasiones, se antoja cuanto menos arriesgado. Desde los vampiros oscuros de Hammer, el románticismo empedernido de Coppola o la sugerente Déjame entrar sueca, la figura del no muerto ha tenido una relevancia notable en la sociedad, si bien es extraño encontrar una representación teatral del mismo, del Drácula más clásico, encima de un escenario. No obstante, cabe mencionar que la primera lectura original de la novela de Stoker se hizo por un grupo de actores teatrales y que la obra que hoy comento es una adaptación que hizo Hamilton Dean allá por los años 20, y que entre otras figuras han interpretado el mítico Bela Lugosy o Frank Langela. Lo mismo podríamos decir de su némesis, el profesor Van Helsing, quién ha visto en su piel a leyendas como Peter Cushing o esperpentos holliwoodienses como Hugh Jackman, pasando por un merecido homenaje en la figura de su tocayo Setrakián (Trilogía de la Oscuridad de Benicio Del Toro).

   Es un placer para los amantes del género y del Drácula original ver la obra en directo. El magnífico papel desempeñado por el elenco de intérpretes hace que disfrutes de la trama a pesar de ser conocidísima y bastante redundante. Sin embargo, uno nunca se cansa de ver el espíritu joven y luchador encerrado en ese cuerpo anciano del profesor Van Helsing, la irónica cordura de Renfield en sus delirios, los arrebatos de valor del joven Harker tan loables como estúpidos o el magnetismo del demonio con exquisitos modales.  El mayor acierto bajo mi punto de vista, es recobrar esa figura clásica del conde, con su porte aristocrático y su avidez de sangre y de encontrar una compañera en la solitaria eternidad. Se toman algunas licencias con respecto al texto original, pero son necesarias y pasan innadvertidas en su mayoría. Se potencia la trama con diálogos largos, claros y cargados de tensión, como en este tramo que os dejo a continuación (grabado con el Iphone) y que pertenece a la mejor parte de la obra: cuando Drácula se quita la máscara (literalmente hablando) ante el viejo profesor:



   Pero no todo es oro todo lo que reluce. Los efectos especiales, si bien son cuanto menos apreciables al tratarse de teatro y no cine, dejan un sabor agridulce pues en ocasiones despiertan en el espectador una carcajada en lugar de un grito. Esto en una obra englobada en el género de terror no es bueno, y quizás sea su punto débil. Puede que sean estos efectos un tanto cutres en ocasiones, puede que sea que la historia resulta ya muy mascada, puede que sea su final un tanto descafeinado o puede que sea tal vez que la sociedad actual es menos sensible a los estímulos que antes te hacían agarrarte fuerte a tu butaca. Sea como fuere lo cierto es que la obra no da miedo. No transmite ese sentimiento sobrecogedor que seguramente si transmitía cuando fue escrita. Los tiempos están cambiando, y la figura de El Conde Drácula no atemoriza a las masas como antaño, al menos fuera de Rumanía. Eso sí, en esta versión el conde infunde al menos respeto, mucho respeto, pues no deja de ser intimidante estar ante un Conde Drácula que habla como Bruce Willis.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Entre lo divino y lo humano

  
   Ayer, la magia de Corteo del Cirque du Soleil inundó nuevamente Sevilla. El grandísimo espectáculo de la compañía canadiense es un desfile carnavalesco, una algarabía surrealista en la que el payaso Mauro imagina cómo será su funeral, repasando todos los personajes maravillosos y vivencias increíbles que ha experimentado. La mezcla de espontaneidad, comedia, acrobacias, diversión, belleza visual, música, danza y poesía en imágenes llevará de nuevo al espectador hasta un lugar imaginario, una ceremonia onírica que está entre lo terrenal y lo celestial, entre lo real y lo fantástico.



   Fue mi segunda vez tras Saltimbanco, y una vez más el show mereció cada euro que costó la entrada. Mientras que Saltimbanco es el pionero de sus espectáculos, dónde se funden los colores y la luz con las acrobacias más inverosímiles, Corteo te sumerge en una atmósfera gótica y oscura, con unos personajes de tinte románticos y melancólicos. Los números cirquenses propiamente dicho, carecen quizás de la majestuosidad de otras veces, pero si a estos le sumamos una escenografía insuperable, un vestuario y maquillaje soberbios, una banda sonora inmejorable y la pasión y entrega de cada uno de los actores y acróbatas obtenemos un resultado que contradice a las Matemáticas y le da la razón al Holismo o Aristóteles:  El todo es mayor que la suma de sus partes.


   Corteo es un viaje que abarca desde lo más grande a lo más pequeño, y te transporta a una hermosa fábula que nos cuenta lo trágico y lo cómico de la vida. Acompañaremos a Mauro en busca de su humanidad, de aquello que nos haga comprender que esta vida merece ser vivida. Un poema en movimiento, que se sirve desde los más simple (una escalera) hasta lo más complejo (sofisticadas plataformas mecanizadas). Un recorrido en la que el espectador es uno más, interactuando como es norma habitual en este circo dentro del show. Dicen que justo antes de morir ves pasar tu vida en un momento y esto es lo que representa Corteo. Mientras le entregan sus alas para unirse a los ángeles que vigilan el cielo, contempla con nostalgia y júbilo como Loquillo tenía razón cuando tituló una de sus canciones que La vida es una fiesta.

domingo, 6 de marzo de 2011

Canijo, ¡Eres la Pera!


   Concluyó ayer el concurso de agrupaciones carnavaleras de Cádiz, tras más de un mes dónde las coplas han sido las verdaderas protagonistas en la capital gaditana. Venía este Febrero con mucha polémica por el sorteo de las entradas, por las nuevas normas del concurso, por la cantidad de participantes que vaticinaban un considerable descenso en la calidad de las agrupaciones, etc. Esto último se cumplió a rajatabla y se puede asegurar que hasta la fase de semifinales no pudimos ver la verdadera cara de la competición.

   En la modalidad de Chirigotas el primer premio ha sido más que merecido. "Ricas y Maduras", nacida de la ocurrente genialidad del Canijo de Carmona  y de la guitarra de Tino Tovar, ha sido a mi modo de ver la mejor chirigota de este año. Con un gran tipo, una presentación dónde se le sacaba punta a cada una de las frutas, unos pasodobles que nunca defraudan si es Antonio Serrano el que los crea, un popurrí con cuartetas muy divertidas como siempre y sobretodo una innovación con los cuplés dónde el final de cada frase dada pie al chiste y se invitaba al público a cantar con ellos. Merecido también el segundo premio a la chirigota de Kike Remolino, "Los Joaquín Pamplina, cantautores de la Plaza Mina", aunque creo sinceramente que han bajado algo su listón con respecto a años anteriores. Una mención especial para la chirigota de Sevilla de Alvarado y Vergara que por segunda vez se han colado en una final (con todo el mérito que eso tiene) y por segunda vez saborean las mieles de un tercer premio, que como ellos mismos reflejaron en la letra de un pasodoble, les sabe a primero. Quizás podían también haber estado "Número 1 en ventas en gasolineras" del siempre genial Selu, pero ni son todos los que están, ni están todos los que son.





   A la hora de premiar a las Comparsas, siempre pasa lo mismo. Hay mucha calidad en varias agrupaciones, y cada uno tiene un favorito y un claro vencedor en su mente. Sin embargo, el que puntúa es el jurado, y como decía Sean Connery en Highlanders, sólo puede quedar uno. Habrá quién este a favor y quién muestre su desacuerdo con los premios de este año o con el orden de los mismos ("Juana la Loca" de Tino Tovar, "Los Currelantes" de Jesús Bienbenido y el tercer premio para "Las locuras de Martin Burton" del gran Antonio Martín), pero todos coincidirán en que es muy difícil ser jurado y tener que elegir entre tantas grandes comparsas. Para mí, la que más me ha gustado ha sido "Los Príncipes" de Juan Carlos Aragón (siempre arriesgándome por el novato ¿verdad?) pero reconozco que las premiadas también han demostrado que su sitio en la final era más que justificado.



   Un punto a resaltar es que los Cuartetos parecen que están resurgiendo, y gracias a la cantera parece que en los próximos años tendremos buenas agrupaciones en esta modalidad, si bien también es justo pensar que el cuarteto del Morera que con el de este año lleva ya cuatro primeros premios consecutivos, va a marcar una época, pues son tan buenos que parecen estar a años luz de sus rivales.



   De los Coros no suelo opinar porque no los sigo. Lo reconozco, soy seguidor del Carnaval de Cádiz, pero los coros no me han gustado nunca. Sin embargo este año, el primer premio, los "Allegro Molto Vivace" de Nandi Migueles me han parecido muy originales (además se han llevado la aguja de oro al mejor tipo). Resaltar eso sí, la ausencia del coro del pregonero Julio Pardo, que tras 27 años consecutivos (hablo de memoria) se han quedado a las puertas.

   En definitiva, un concurso que empezó con polémica y que ha terminado repartiendo premios justos, pero con pocos riesgos. Los primeros premios (salvo el de comparsa quizás) eran bastantes esperados.

lunes, 6 de diciembre de 2010

La magia del Circo del Sol vuelve a Sevilla

  
   ¡El Circo del Sol vuelve a Sevilla! Más concretamente, será en Septiembre del año próximo y durante 15 días mostrarán las maravillas de su nuevo espectáculo Corteo (Cortejo en italiano).



   El nuevo espectáculo de los maestros cirquenses canadienses se basa en un sueño. El Soñador imagina como sería su funeral, el funeral de un payaso lógicamente será festivo. Las acrobacias y malabares al son de la música dejando estupefactos a los asistentes que en esta ocasión participarán aún más si cabe  del espectáculo al contar con un escenario giratorio... ¿Te lo vas a perder?


miércoles, 13 de octubre de 2010

Triple salto mortal en Madrid


   Casi 900 kilómetros entre ida y vuelta para ver en acción al Cirque du Soleil (Circo del Sol) en Pabellón de los Deportes de Madrid, pero aún teniendo que trabajar al día siguiente la experiencia fue tan cautivadora que volvería a hacerlo con los ojos cerrados si pudiera.




   La compañía de origen canadiense ha representado en esta ocasión uno de sus espectáculos más clásico, sino el que más, y el que le convirtió en lo que es hoy en día, la referencia a nivel mundial del mundo cirquense. Porque no nos olvidemos que el Circo del Sol es más que un circo, es una la expresión de la multicultularidad, es la mezcla de imaginación y fantasía, un sueño onírico del que no quieres despertar.





   Saltimbanco, del italiano "saltar un banco" aunque me inclino a pensar que el título proviene del francés "Saltimbanque" cuyo significado en castellanos sería "artista de la calle", da nombre a un espectáculo inusual que no es más que una metáfora de ellos mismos. Inspirado en la ciudad, en sus habitantes, en la diversidad de su gente y de la evolución de la misma en una búsqueda de liberación de la rutina. Proponiéndonos un viaje alégorico al corazón de una metrópolis. Con todos los focos apuntando a un escenario, El "Soñador", El "Barón" y El "niño" junto a más de  50  clowns y acróbatas de  21 países diferentes harán las delicias del espectador que acude atónito a una ensalada de luz, colorido, malabares y música sin igual.



   Gusanos multicolores arrastrándose por el suelo a gran velocidad, acrobacias en pértigas chinas a más de siete metros de altura, malabarismos al compás de la música encima de una escalera con hasta ocho bolas a la vez, piruetas inimaginables en trapecios y columpios rusos, contorsionistas que desafían los límites de la elasticidad y del equilibrio humano o las locuras de los payasos que meten a los espectadores en más de un aprieto mientras levantan una carcajada tras otra a un público al borde de la lágrima por la risa.





   Alguien escribió alguna vez que el circo se muere, pero mientras el Circo del Sol esté girando con sus espectáculos por países de todo el mundo, llenando aforos tras aforo y dibujando una sonrisa multicolor en el corazón de su púlbico, el espectáculo del circo seguirá muy vivo.
  




domingo, 3 de octubre de 2010

Todo lo que sé me lo enseñó una bruja


  
   El rock aderezado con tintes de blues, soul y swing de Fito & Fitipaldis inundó la noche malagueña del Auditorio Municipal Cortijo de Corres (calcado al de Sevilla o al menos seguro que los arquitectos eran familia...) ante miles de sus seguidores (entre los que me encontraba) para hacernos disfrutar del fantástico directo de la banda de Adolfo Cabrales. Antes, unos teloneros de lujo como La Cabra Mecánica, habían amenizado la espera con una recopilación de sus temas más transgresores y su rock mestizo. Esta es la última gira del grupo, pues su cantante el Lichis probará suerte en solitario.


   Con un puñado de buenas canciones y una puesta en escena brillante, la banda del ex líder de Platero y Tú tiene el éxito garantizado allá dónde vaya. Actuálmente puede que sea la banda que más éxito tiene en el panorama nacional, pues dispone de todos los ingredientes que pueden hacer triunfar a un grupo de rock: canciones pegadizas con letras muy personales, buenísimos músicos como el guitarra Carlos Raya, un directo increible que no desentona en absoluto con los temas grabados en estudio y el talento y carisma de Fito.



   Los seguidores de la banda desde sus inicios, quizás pudimos echar en falta alguno de sus temas míticos como Rojitas las orejas ó A la luna se le ve el ombligo, y resulta extraño que no tocaran los acordes de su último single Los huesos de los besos. No obstante, y aunque sin duda todo el público hubiese coreado a la par aquello de "para para para para que quererte tanto...", es comprensible que en un concierto de algo más de dos horas la banda tenga que decidirse por no interpretar algunas de sus mejores piezas.


   Empezó el espectáculo con las notas del Antes de que cuente diez, para seguir casi sin descanso con Que me arrastre el viento, Catorce vidas son dos gatos, Por la boca vive el pez, Viene y va ó La casa por el tejado. Con dos pausas de apenas unos minutos, la formación vasca siguió haciendo las delicias de sus incondicionales con temas tan conocidos como Al Cantar (de Platero y Tú que Fito interpretó con su guitarra en solitario), Deltoya (de Extremoduro) o Todo a Cien (de La Cabra Mecánica y en la que se echó de menos quizás un dúo con el Lichis). Le siguieron una interpretación majestuosa de Soldadito Marinero con un público entregado que no dejaba de corear al unísono aquello de "después de un invierno malo...", para terminar con temas más moviditos como Corazón oxidado, Whisky barato ó Acabo de llegar.



   Una noche increible de buen rock a cargo de un Fito que con cada disco que graba, con cada concierto que dá, se hace cada vez más grande, más célebre y es que parafraseando una de sus canciones "puedo escribir y no disimular, es la ventaja de irse haciendo viejo..."


miércoles, 15 de septiembre de 2010

El Lope del siglo XXI...

   
   A la salida del cine tras ver Lope, mantuve una pequeña conversación sobre lo que representaba la figura de un artista, de un poeta tan prolífico, de un maestro de la palabra con un don inanto para los versos en la sociedad de la España del Siglo de Oro. Al final llegamos a la conclusión que la relevancia de una figura de ese calibre en la época actual sólo la alcanzaría un cantante o músico famoso. Ayer, tras el concierto de Joaquín Sabina en Sevilla supe que él era el ejemplo perfecto de la evolución moderna. Si entre la sociedad actual española hay un Lope de Vega, genio de las letras, rebelde, mujeriego, prolífico, polifacético y vividor, se llama Joaquín Ramón Martinez Sabina.



   La voz quebrada y aguardentosa del maestro Sabina se adueñó de la noche sevillana para deleitar a sus miles de seguidores con un concierto grandioso. Sus carisma, sus letras, sus versos y sus grandes canciones se convirtieron en el gran protagonista de una noche para el recuerdo. En esta ocasión el de Úbeda, no se rodeó de malas compañías y arropado por Pancho Varona, al que llama el timonel de sus nave, ó un Antonio García de Diego a la guitarra, que nos deleitase casi al final con su voz suave con un tema donde demostró de lo que es capaz. Una banda, unos músicos y un concierto cinco estrellas, cómo el corazón de la Magdalena.



   Venía el evento envuelto en un cierto halo de polémica debido a unas alusiones que el poeta jienense dedicara a Sevilla y a los sevillanos en su concierto en Huelva. Pero pronto se encargó de disipar cualquier duda posible. Se ganó a un público desde el inicio entregado por completo y se hizo perdonar sin pedir perdón si es que alguna vez hizo algo para ello. Comenzó con una alusión de bulería "me tengo que decidir entre Sevilla y Triana...", seguir con un recuerdo para el 11-S y la Diada catalana "creemos que en un día como hoy no se puede estar en un sitio mejor que en Sevilla...". Continuó con algún piropo fácil "Sevilla fue siempre una hermosa dama muy difícil de conquistar..." ó "además Panchito, aquí hay más gente que en Huelva.." y dar por zanjado el asunto con "lo crean o no nunca he estado más a gusto en un escenario que hoy y estamos empeñados en dar el mejor concierto de la gira..."



   Anunció Sabina que esta sería su última gira por grandes escenarios y la verdad es que sería una pena que fuese así. Demostró que aunque llora en los entierros de su generación, está en plena forma y tiene cuerda para mucho. Sus conciertos protagonizados por sus legendarias canciones, se llenan además de poesía y teatralidad con una escenografía magnífica que lo convierten en un espectáculo irrepetible, capaz de llenar el auditorio Rocío Jurado de Sevilla con más de 8.000 personas a pesar de "la crisis que está cayendo..."



   El repertorio del cantante y su banda no defraudó en absoluto. Hay quién echaría en falta algún clásico himno del sabinismo como Calle Melancolía o Nos sobran los motivos, pero es que aún estaríamos allí si tuviera que interpretar todos sus clásicos. Empezó con Tiramisú de limón y Viudita de Clicqout, dos temas de sus último disco, Vinagre y Rosas, para seguidamente pasar sin pausa y con un ritmo vertiginoso a los acordes de Ganas de.., Aves de paso, Medias Negras ó Peor para el Sol. No faltaron giños a su idolatrada Chavela Vargas, "los dos hemos sido muy borrachos, muy mujeriegos, ella más que yo y los dos estamos muy acabados.." con El bulevar de los sueños rotos o a Pasión Vega de quién dijo que "le había quitado la roña a la copla". El público vibraba y no para de vitorear canción tras canción, Peces de ciudad, 19 días y 500 noches, Princesa, ¿Quién me ha robado el mes de Abril?, Y sin embargo, La Magdalena o Noches de boda.. y al final las notas de Y nos dieron las diez pareció poner el punto y final a un gran concierto, pero la gente quería aún más y la banda entregada subió de nuevo al escenario para complacerlos interpretando Tan joven y tan viejo, La del pirata cojo y Pastillas para no dormir y dejando Sabina para concluir una esclarecedora "Gracias a todos, Sevilla y yo nos debíamos este concierto.."





   Esa noche el más grande se hizo aún más inmenso y espero tener la oportunidad de repetir la experiencia de nuevo muy pronto. Además si acudes a un grandísimo show en inmejorable compañía, como fue caso, lo hace aún más memorable. Esperemos que vuelva pronto a bajar para deleitarnos con su arte y tened seguro que allí estaré yo con mi bombín...



domingo, 1 de agosto de 2010

El sultán de la guitarra


   A pesar de los años (60 tacos gasta ya el bueno de Mark), de los problemas de espalda que le hacen dar todo el concierto sentado, o de que las seis cuerdas de la guitarra de Mark Knopfler ya no suenan tan rockeras como lo hacían cuando lideraba los míticos Dire Straits, el genial guitarrista y solista escocés me cautivó a mí y a las 11.999 personas más que acudieron al concierto en la Plaza de Toros de Córdoba.

   El estilo propio que Knopfler imprime, mezcla de blues, folck, rock y country es mucho más intimista, más espiritual. Esto unido a su extraordinaria forma de tocar (toca con la diestra a pesar de ser zurdo y con los dedos cuando lo normal es usar la púa con la guitarra eléctrica) con ese sonido limpio, metálico, característico e inusual, tan cautivador que hizo que el concierto fuese extraordinario a pesar de los notables fallos que hubo casi todos achacables a la organización: ubicación pobre de las entradas (aunque yo lo vi desde una buenísima posición), un calor extenuante, fallos del técnico de sonido... etc.


   Sin duda sus fans y los que no lo son y acudieron al concierto disfrutaron de una actuación magnífica de uno de los guitarristas más grandes de todos los tiempos (en concreto, en la revista Rolling Stone lo colocan en el puesto 27º de la lista de los 100 mejores guitarristas de la historia).

Danza en el Castillo de Niebla

  
   Tras un largo paréntesis provocado por temas laborales principalmente, vuelvo a actualizar el blog con varios post, aunque el del final de Lost aún está por terminar...

   Cuando escribí el post Noches de Teatro, prometí que acudiría de nuevo a una función de danza tras cautivarme la versión de La Cenicienta, pues bien, este verano acudí de nuevo al festival de teatro y danza que anualmente se celebra en el Castillo de Niebla, y si el año pasado presencié la obra de teatro "La dama duende" (que me gustó bastante) este año tocaba cambiar de estilo y acudí a la representación "Wonderland" de la compañía de Víctor Ullate.


   Lo primero que debo decir es que el escenario dónde tiene lugar el festival es el ideal, en el interior del patio de un castillo medieval (foto) muy bien conservado, al aire libre, con una temperatura agradable y perfectamente organizado. Quizás la única pega por mi parte es que cómo la hora de comienzo del espectáculo es bastante tardía (22,30 h) y Niebla (Huelva) queda un poco lejos, la vuelta se hace un poco pesada.

   La función en sí fue entretenida. Wonderland se interna en la vida de un psiquiátrico, dónde con el lenguaje de la danza descubriremos el interior de las personas que allí conviven. Sus sentimiento, sus sueños, sus miedos y sus alegrías. Puede que con el lenguaje tierno y dulce de la danza encontremos la cordura que siempre existe en toda locura, la lucidez de la mente humana y su complejidad y la espiritualidad universal del ser humano.

   Por poner algún pero, se me hizo bastante larga la representación, con algunas coreografías repetitivas y un tanto confusa. No obstante, llama la atención también la teatralidad de los bailarines, que no sólo bailan estupendamente, sino que durante toda la obra interpretan los recovecos de un personaje trasmitiendo sus emociones y sensaciones.


   En resumen, Wonderland viene a recordarnos lo que ya hacía el mítico Andrés Montes en sus narraciones deportivas, que la vida puede ser maravillosa en cualquier circunstancia.

sábado, 22 de mayo de 2010

Noches de teatro


  Recientemente he podido asistir a dos funciones en teatro, magníficas las dos, pero completamente distintas.

  Por un lado en Teatro de la Maestranza de Sevilla disfruté de la exibición sublime del clásico cuento infantil "La Cenicienta" a cargo de la English National Ballet. Nunca había asistido al ballet, y era bastante reacio porque no me inspiraba, pero admito que la función me encantó. en un escenario majestuoso, la música suave, la atmósfera y la estupenda coreografía de los actores hacen que te sumerjas en unas sensación agradable, como si flotaras en tu butaca. La dulzura, y la belleza de la obra la hacen recomendable para todas las edades y en especial para el público infantil. Quizás por ponerle un pero, me resultó bastante larga (más de dos hora y media de duración contando los descansos) pero valió la pena y prometo volver a presenciar otro espectáculo.


  La segunda noche, fue en el Gran Teatro de Córdoba, en pleno mes de Mayo (mes grande de la ciudad con los patios y la feria) y la obra "Piedras en los bolsillos". Se trata de una obra de teatro bastante simple en su superficie y mucho más compleja en su interior. En ella, Fernando Tejero (grandísima actuación en mi opinión) y Julián Villagrán interpretan a todos los personajes de la obra, contabilizando un total de ocho personajes distintos cada uno. Sin cambios de vestuario ni de escenario, prácticamente ellos con su habilidad para cambiar las voces y con un leguaje corporal muy marcado, consiguen que el público diferencie en cada momento de que personaje se trata y no tenga problemas para seguir la trama.

  La obra no se hace pesada, al contrario pues, si en un principio te parecerá un poco extraña, a medida que te vas introduciendo en su red, te atrapa y te resulta muy amena y tremendamente divertida. Una obra dónde lo importante son los actores y dónde se reivindica precisamente eso, a los actores.


  Tanto una opción como la otra son un buen motivo para pasar una extraordinaria velada en el teatro.