El pasado sábado, el cuerpo sin vida de Amy Winehouse fue hallado en su domicilio de Londres. Por el momento se desconocen las causas del fallecimiento, si bien sus problemas de salud debido a su consumo de drogas eran más que conocidos. Todas las teorías, que se esclarecerán este martes tras salir a la luz los resultados de la autopsia, apuntan a una sobredosis de algún tipo de sustancia de la que era habitual consumidora. El hecho de si se le fue la mano o fue de carácter premeditado quizás nunca lo sepamos, pero lo que si es evidente es que desde el sábado Amy entró a formar parte del Club de los 27.
El Club de los 27 es el nombre como se conocen a celebridades jóvenes del mundo de la música que fallecieron cuando contaban 27 años. Se trata de auténticos mitos de la música, todos ellos con un talento enorme y en la cúspide de sus carreras, pero todos ellos con personalidades excéntricas y muertes prematuras en extrañas circunstancias: abusos del alcohol, de drogas, accidentes de tráficos, suicidios, etc. Actualmente, son cinco los miembros más conocidos de este ignominioso club, aunque su cifra de socios pasa de la treintena.
Sus afiliados más famosos son Brian Jones (Rolling Stone) ahogado en una piscina, Jimi Hendrix quién ingirió un coctel mortal de alcohol con somníferos y se ahogó en su propio vómito, Janis Joplin por sobredosis de heroína, Jim Morrison líder de The Doors y encontrado muerto en la bañera de su casa en París aparentemente por un fallo cardiaco aunque las circunstancias de su muerte nunca se aclararon al no realizársele autopsia alguna, y Kurt Cobain líder de Nirvana por autolisis.
Todos ellos estrellas del rock y el pop que pasan del estrellato al cementerio sin apenas tiempo para digerirlo. ¿Iconos del sueño rockero de morir joven en la cima o estrellas estrelladas? Quizás resulte demasiado duro decir que en alguno de los casos, como el de Winehouse, se veía venir, pero lo cierto es que los historiales de abusos y problemas médicos relacionados con el consumo de sustancias alucinógenas hace pensar en un desenlace como este. El tema del porqué estos jóvenes acuden siempre a las drogas y ven como sus carreras se les escapan de las manos genera mucha controversia. Lo que producirá ningún debate es que la industria discográfica aprovechará al máximo esta crónica de una muerte anunciada estirando al máximo hasta la última maqueta que la cantante haya dejado grabada.
Una famosa superstición entorno al club, es que sus celebridades habrían hecho un pacto con el diablo, un acuerdo en el que adquirían una deuda de sangre a cambio del talento, fama y una gran influencia entre la sociedad. Esto sin duda no es más que otra leyenda entorno a la vida y muerte de estos genios de la música que nos dejaron quizás demasiado pronto, pero lo que no se puede negar es que sí hicieron un pacto con Lucifer. Lo que ocurre es que hay que definir muy bien quién es ese diablo, cosa que hizo muy bien JimMorrison en el epitafio de su tumba en París: "Kata ton daimona eaytoy".. "Cada quien su propio demonio".
Inauguro hoy una nueva sección de posts sobre las mejores escenas del cine, a mi modesto entender claro está. Sé que se trata de un tema muy subjetivo y que para gustos colores, pero aún así he decidido hacerlo y podéis rebatirme si así lo creéis en los comentarios (prometo publicar y contestar). Debido a la infinidad de películas, he decidido hacer varios posts que actualizaré cuando vaya teniendo tiempo. Para definir mejor la idea, dividiré los posts por géneros, y he decidido empezar por uno que sé que hará las delicias de alguno de mis lectores habituales: El Western.
Hablar de western es hablar de un género tremendamente prolífico, a la vez exitoso y popular. El talento de directores como John Ford, Sergio Leone oHoward Hawks se mezcló a la perfección con actores míticos como John Wayne o Clint Eastwood. Sin embargo, se trata de un género también muy criticado por los supuestos expertos que argumentan que son simplemente estereotipos de violencia gratuita, sin alma y con historias vanas de vaqueros duros de gatillo fácil. Estas críticas, se refieren sobretodo a al subgénero catalogado como spaguetti western, término acuñado para las películas europeas (principalmente italoespañolas) que fueron tan divulgadas en los años sesenta. Por eso, este primer capítulo de escenas míticas del cine va dedicado a esta categoría y en especial a uno de los grandes maestros del cine, ya desaparecido, y que quizás no obtuvo en vida el merecido reconocimiento que se ganó: Sergio Leone y su Trilogía del dólar. Con todos ustedes, un pedacito de historia viva del cine.
El primer eslabón de la Trilogía del dólar lo forma Por un puñado de dólares. En ella, Leone se rodeó de un joven Eastwood y de su amigo Ennio Morricone para la música. El trío repetiría después en todas las partes que componen la trilogía y Ennio seguirá participando también en futuras películas de Leone. En esta cinta, conoceremos a Rubio o al "hombre sin nombre" que hace su primera aparición. El protagonista, encaja con el estándar de antihéroe de la época: sin pasado conocido, misma ropa (el clásico poncho), mismo semblante de tipo rudo y serio, mismo cigarro, mismo sombrero, mismo objetivo (ganar dinero), rapidísimo al desenfundar y capaz de dispararte por la espalda si tiene ocasión. En este escena que vemos, una de las primeras del film y que da nombre al post, observamos todas estas características que acompañarán a Eastwood eternamente para el resto de su carrera cinematográfica:
El cine de Leone se caracterizaba por diálogos cortos y escenas particularmente largas, dónde la música cobra un papel importantísimo para el desarrollo de la misma. Esa comunión perfecta, entre la maestría del director con la legendaria banda sonora creada por su compañero de escuela Morricone, dieron pie a una nueva forma de concebir este tipo de películas y sin duda forman parte de las obras maestras del cine de manera indiscutible. Esta escena, pertenece a la catalogada mejor western europeo de todos los tiempos, El bueno, el feo y el malo, tercera parte de la citada Trilogía del dólar. Esta considerada como una de las mejores secuencias del mundo del cine, dónde no hay diálogos, sólo la búsqueda ansiosa de un Eli Wallach majestuoso y una sintonía llamada El éxtasis del oro a la postre una de las más reconocidas de la discografía de Morricone.
Otro de los rasgos característicos del cine del oeste de Leone es un humor propio y muy característico. Son simples frases en momentos de tensión, que sin duda han originado los futuros chistes fáciles con los que los tipos duros de Hollywood nos suelen deleitar en la actualidad. Esta es la última escena de la segunda parte de la trilogía, titulada La muerte tenía un precio, pero que en su versión original se titulaba Por unos pocos dólares más.
Llegado a este punto, haré un pequeño paréntesis para ofreceros una escena, que aunque no pertenezca en sí al cine de Leone si que pertenece al género del spaguetti western. La he elegido no por su excelencia, sino más bien porque es una secuencia que cuando uno la ve de pequeño permanece en la retina durante mucho tiempo, y por tanto se puede catalogar como una gran escena ya que consigue echar raíces en tu memoria. Se trata sin duda de la mejor secuencia de la película Le seguían llamando Trinidad, y la sonrisa que aparecerá en tu rostro al verla es ineludible:
Continuamos el paréntesis con otra película de Leone, Hasta que llegó su hora. En esta ocasión se trata de un western crepuscular protagonizado por Charles Bronson. Cuenta una leyenda que Eastwood se negó a hacer el protagonista y que después Leone le ofreció un papel donde moría en la primera escena (que es la que veremos a continuación). No obstante, la anécdota resulta poco creíble pues el personaje de Bronson no se asemeja en demasía con el adoptado por Eastwood en su cintas anteriores. En esta ocasión, elhombre de la armónica, tiene un pasado y un objetivo distinto al de enriquecerse, que podremos descubrir en el duelo final de la película con un malo malísimo Henry Fonda. En la primera secuencia, vemos a un vaquero (Bronson) que se baja del tren donde lo espera una comitiva con cara de pocos amigos. Destaca la frase "yo diría que sobran dos..." refiriéndose a los caballos.
Continuamos con la pausa obligatoria, para hacer referencia a uno de los mejores western de todos los tiempos, ganador de cuatro Óscars incluido el de mejor película y el de mejor director. Dirigido y protagonizado por Clint Eastwood, Sin perdón rinde un sentido homenaje al género del oeste, con una obra crepuscular dónde Eastwood se despide por todos los honores del que sin duda fue el papel de su vida. La escena, momento cúlmen de la película, es cine en estado puro:
Y por fin, ponemos la guinda a este extenso post con la que para mí es la mejor (o unas de las mejores) escena del cine de todos los tiempos. Se trata del duelo final de El bueno, el feo y el malo, escena memorable dónde Rubio, Sentencia y Tuco se citan en un duelo a muerte en el empedrado circular del cementerio, bajo un sol abrasador. Los geniales cambios de angulación de cámara, la excepcional coreografía para posicionarse en el duelo, la estupenda interpretación de los actores y la excelsa sintonía de Morricone llamada El trío que lleva la escena de la mano hacia su clímax final, componen una mezcla sin parangón en la historia del cine hasta ese momento. Otro de mis directores preferidos, Quentin Tarantino (y que tendrá su particular homenaje en esta sección) dijo que El bueno, el feo y el malo es la película mejor dirigida de todos los tiempos.. y ¿quién soy yo para llevarle la contraria al bueno de Quentin?
Resulta curioso que un autor oriundo de Jaén y residente en Madrid, haya escrito la mejor novela histórica sobre Sevilla, El Alcalde del crimen. Y no le ha debido resultar fácil, pues la época elegida, finales del siglo XVIII no es un período muy tratado por la literatura actual. Sin embargo, Francisco Balbuena ha sabido trazar una trama interesante para el lector, propia de novela negra e intriga, en un lienzo histórico convulso y que enriquece la historia hasta el punto de que es ésta parte histórica la que le da el auténtico sabor a éxito.
Año 1776, nos encontramos en Sevilla, la segunda ciudad más poblada del reino. Sin embargo, la ciudad hispalense ha perdido todo el esplendor que luciera en los siglos XVI y XVII gracias al tráfico marítimo con Las Indias en favor de una emergente Cádiz. La liberal capital gaditana acuna las nuevas ideas que van surgiendo en Europa, mientras que Sevilla sigue sometida al yugo del Santo Oficio, sumida en un período de oscurantismo, superstición y regresión. En estas, que empiezan a sucederse una serie de asesinatos con un patrón similar: todos son miembros del clero, con un pasado escabroso y que cuyos cadáveres aparecen decapitados en edificios significativos de la ciudad. Pablo de Olavide, gerente de la corona en la ciudad encarga la resolución del caso a un joven Gaspar de Jovellanos, que ejercía de policía y fiscal de la ciudad, un título que por entonces se denominaba Alcalde del crimen.
Lo más destacable de la obra de Balbuena como ya he dejado entrever, es la magnífica recreación que hace de la época. Prácticamente describe al detalle los edificios emblemáticos de la ciudad, su entramados de calles y sus más recónditos recovecos. Se nos representa a una población con vida propia, movida por unas ideas atrasadas, basadas en el miedo y en sus creencias ancestrales. Otro acierto, son los personajes que protagonizan la novela. Básicamente son Jovellanos y un joven inglés llamado Twiss, que compartirán la aventura pero desde perspectivas diferentes y con objetivos distintos. Mientras que Jovellanos representa la ilustración, es estudioso y legal, Twiss es un aventurero curtido en mil desafíos y hombre de acción (un poco a lo Sherlock y Watson). El primero se basa en su reflexión para tratar de esclarecer los crímenes, mientras que el segundo es más empírico (propio de los ingleses) y prefiere usar la práctica y las pruebas que pueden ir encontrándose. Ambos forman una mezcla útil y que funciona a pesar de sus diferencias y de ser en ocasiones polos opuestos, engendrando una amistad con lazos irrompibles. También habrá sitio en la novela para el amor, de hecho cada protagonista tendrá un romance siendo estos al igual que sus personalidades, muy distintos entre sí, pero extraordinariamente semejantes por la imposibilidad de materializarlos. Los demás personajes secundarios que conforman el elenco enriquecen de forma magistral la historia, pues encontramos desde los aristócratas remilgados, a huérfanos picarescos, médicos extravagantes y visionarios, secuaces sombríos e inquisidores pragmáticos e implacables.
La novela es muy larga (más de 600 páginas) y por ello el ritmo tiene claros altibajos de tensión que pueden hacer que el lector pierda el interés durante algún capítulo. La alocada persecución del asesino se torna a veces poco convincente, pues la sublime inteligencia del interfector (así llaman al asesino en la novela) roza lo paranormal. Prácticamente todos sus planes se ejecutan a la perfección y se puede decir que prevé con mucha anterioridad cualquier imprevisto y la reacción de sus perseguidores. No obstante, es algo bastante común en este tipo de literatura presentar a una mente criminal tan sublime que atraparla representa todo un desafío. Otro dato que cuenta a favor, es que la trama resulta demasiado enrevesada y compleja, con una enorme cantidad de sospechosos e implicados, una lista casi interminable de víctimas que daría para rellenar un obituario y un engorroso marco histórico alrededor de la investigación dónde se está luchando a muerte entre el Santo Oficio y el Siglo de las Luces.
Ya he podido hacerme con la última aventura de mi superhéroe favoritos: Pafman. Es indignante el trato que Ediciones B está dando a este serie, con el enésimo cambio de formato, tamaño y estilo del álbum. Este "Pafman en la Tierra Mediocre", que en realidad sería el volumen número 9 de las aventuras del cabestro riojano desde su redevuelta, se nos presenta ahora en reducido tamaño cuartilla, en blanco y negro y bajo la etiqueta de Crónicas de Pafman nº 1. Esperemos que al menos esa nueva denominación y numeración asegure al menos la continuidad del mejor cómic de estilo brugueriano que podemos disfrutar hoy en día en el país.
En cuanto a la historia, Pafman se ve teletransportado a un mundo paralelo de fantasía épica por compotronizar el retrotractor catalítico cuando lo que tenía que hacer era retrotraer el catalizador compotrónico. Allí, entre infinitud de gags de humor absurdo típico de Cera, vivirá trepidantes aventuras para conseguir liberar aquella tierra del mal que la asola y al mismo tiempo poder regresar a casa. No faltarán los guiños en plan humorístico de la saga del Señor de los Anillos, de los cada vez más familiares juegos de rol y otras soserías. Encontraremos Orcos a puñados, Elfos poco espabilaos, ladrones, truhanes, magos que necesitan de una puntuación alta de sus dados para hacer hechizos, oráculos, dragones, batallas memorables con la clásica harenga, etc. Además no faltarán a la cita los personajes clásicos que acompañan a nuestro héroe como Pafcat, Tina, el profesor Fuyú, El Enmascarado Negro o el mismísimo y polifacético Mafrune que lo mismo es rey, que soldado o capitán de brigada.
En cuanto al nuevo lavado de cara, con dibujos a tinta y en blanco y negro, la verdad es que la calidad del cómic hace que pase desapercibido tras la segunda página. Los diseños de los paisajes son de los mejores que Cera ha hecho nunca y aunque el guión no esté tan logrado como en otros títulos anteriores (es muy difícil llegar al nivel de Pafman 1944) se trata de una obra totalmente recomendable para los amantes del tebeo clásico español. Las risas están garantizadas, así que desde este humilde blog de un fan aférrimo gritamos aquello de ¡Larga vida a Pafman!... aunque vayamos a morir vivos.
John Henry Holliday nació en Griffin (Georgia) en el seno de una familia acomodada en 1851. Su madre fallece cuando él tenía 15 años de Tuberculosis, hecho este que le marcará por vida tanto por la pronta pérdida como por la enfermedad que lo perseguirá durante toda su vida. Gracias a su posición social, recibió una educación estricta y rígida, aprendiendo varios idiomas (incluido el Latín) y graduándose como Doctor Cirujano Dentista en 1872. Ejerce notablemente su profesión en Atlanta durante varios años, pero su enfermedad pronto lo incapacita para seguir ejerciendo, es comprensible que la clientela huyera de la idea de dejarse tratar por un dentista tísico. Le vaticinan pocos años de vida y le recomiendan un clima seco, así que se traslada hacia el oeste, dejando atrás al odontólogo que un día fue y convirtiéndose en el legendario pistolero Doc Holliday.
Una vez en Dallas, consigue sustentarse gracias a su habilidad para los juegos de azar (cartas). Su habilidad para el juego, al igual que para el revólver, como el reconoció eran totalmente innatas. Su capacidad para ganar casi siempre le lleva a envolverse en numerosas refriegas y continuos altercados que casi siempre acababan en tiroteos. Es ahí dónde empieza a forjarse la fama de pistolero rápido y letal con la que pasaría a la posteridad. Fue arrestado en multitud de ocasiones, y aunque no existen registros fiables de aquella época, se le atribuyen varias decenas de muertes y heridos en duelos o tiroteos. En esta época, dura poco allá dónde va y viaja continuamente cada vez más hacia el oeste. Es así como conoce a su amigo Wyatt Earp, al que según él le debe la vida (lo salvó de la horca en una ocasión).
Es junto a Wyatt y su dos hermanos (Virgin y Morgan) con quién participa en el episodio más famoso de la historia del Far West, el tiroteo en OK Corral. En él, se enfrentaron a Billy Clairbone, Frank McLaury, Tom McLaury, Billy Clanton e Ike Clanton (miembros de una banda conocido como los Cowboys y que delinquían en Tombstone con el beneplácito de la ley hasta la llegada de los hermanos Earp). Durante la confrontación, que se sabe que duró medio minuto y se dispararon unas 30 balas (se estima que la calidad de las armas de la época que dificultan la precisión y la pólvora que levantaba un humo excesivo pudo dificultar la visibilidad de los contendientes) murieron los hermanos McLaury y Billy Clanton. Los demás acabaron con heridas leves, menos Wyatt que resultó ileso e Ike Clanton que huyó despavorido al comienzo del tiroteo. Se sabe que Doc mató de varios disparos a Tom McLaury y también es el culpable de unas de las tres balas que acabaron con la vida de Frank.
Tras este episodio, y el posterior asesinato de Morgan Earp, acompañó a su amigo Wyatt en su venganza dando caza a la mayoría los miembros de los Cowboys, incluyendo a sus dos líderes Johnny Ringo y Bill Brocious. Mientras el segundo se sabe bien que fue Earp el que puso fin a sus días en el tiroteo de IronSprings, resulta mucho más misteriosa la muerte del otro líder, Ringo, considerado también como un excepcional pistolero. No se conservan testimonios directos del suceso, sólo algunos escritos que afirman que el cuerpo de Ringo fue hallado con un disparo en la cabeza y con su colt en la mano. Un escrito que se atribuye a Wyatt, afirma que se citó con Ringo para poner fin a la contienda entre los dos bandos, y que Doc Holliday acudió a la cita en lugar de su amigo por dos razones: le debía un favor a Earp (le salvó la vida) y tenía una cuenta pendiente con Ringo a quién en una ocasión llegó a decir en Tombstone que "lo único que desearía era tenerlo enfrente a diez pasos de distancia". El duelo lo ganaría Holliday, agrandando así su leyenda.
Finalmente la tuberculosis acabaría con la vida de Holliday en un hospital cercano a Colorado a la edad de 36 años. Cuenta la mitología, que murió pidiendo un vaso de whisky y diciendo mientras mirabas sus pies ya inútiles "¡Maldita sea, esto es divertido!". Lo que más fascina de este personaje inmortalizado en el cine infinitud de veces (recomiendo expresamente la interpretación que Val Kilmer hace de Holliday en el film Tombstone) es su extraordinaria personalidad y su controvertido carácter. Es conocido su desprecio por la vida, alimentando su delicado estado de salud con su alcoholismo y su vida nocturna. Es un hecho irrefutable que no temía morir en un duelo y eso es lo que lo convertía en imbatible. Pero también fue fiel a sus valores, respetando el lazo de amistad que lo unió con Earp. Doc Holliday es sin duda el carácter más fascinante del viejo oeste. Su mejor amigo, Wyatt Earp lo describió en su diario como "un dentista, no un agente de la ley o un asesino, a quién la necesidad lo convirtió en un jugador, su enfermedad hizo de él un vagabundo fronterizo, un filósofo al que la vida dotó de un ingenio cáustico, un compañero delgado, rubio ceniza y casi muerto por el consumo, y al mismo tiempo, el jugador más hábil y el hombre más valiente, más rápido y más mortal con un revólver que he conocido".
P.D. El vídeo que ilustra el post, con imágenes de la película Tombstone, merece mucho la pena verlo, tanto por las secuencias como por la música (Le llamaban Trinidad) que las acompaña.
Permítanme esta licencia con el personaje predilecto cervantesco, para titular este post. La referencia no alude a la soledad del personaje principal Isaac Clarke durante toda la aventura que bien pudiera ser, sino que hace referencia a una cita que repetía mi profesor de literatura del instituto y que venía a decir más o menos que "segundas partes nunca fueron buenas... menos la del Quijote". Pues bien, esa afirmación podría sufrir una ampliación con muchos ejemplos de segundas partes que actualmente superan a la original. Uno de esos casos es de lo que vengo a escribiros hoy, Dead Space 2, sin duda el mejor juego en su género (survival horror) y toda una demostración de como el miedo puede resultar muy divertido.
Tras los acontecimientos que vivió a bordo de la nave minera USG Ishimura y tras la trágica pérdida de su novia Nicole, Isaac despierta en una estación espacial llamada The Sprawl (El Eje) donde ha permanecido durante tres años en coma. Como sucede en la mayoría de las ocasiones, nadie cree su versión de los hechos, que hablan sobre una efigie maligna, la masacre de todos los tripulantes de la nave y su posterior conversión en espeluznantes necromorfos. Pero pronto, la pesadilla comienza de nuevo y toda la estación se convierte en una enorme tumba de cuerpos sin vida de los colonos y horripilantes criaturas que acechan en cualquier rincón.
En muchos foros y análisis de revistas especializadas tachan al juego de continuista y de poco innovador... pero ¿importa realmente? Esa es la cuestión, porque si el producto funciona, ofreciendo una calidad incuestionable no deben salirse de la línea marcada. No obstante, analicemos las lindezas del juego más profundamente antes de sacar conclusiones y juicios de valor precipitados.
Lo que más destaca es su increíble atmósfera y extraordinaria ambientación. Desde los primeros segundos de juego, ya notarás la tensión en tu cuerpo. Los escenarios lúgubres y oscuros, muy mejorados y más variados respecto al anterior, con continuos signos de masacres a tu alrededor, unido a una música estridente y un apartado sonoro magnífico con lamentos, chillidos y pasos que acechan prácticamente durante toda la aventura, hacen que se te coja un nudo en el estómago que no se desaparecerá hasta que veas los créditos finales en la pantalla. Además se ha incluido unas gotas de terror psicológico con la salud mental de Isaac, contínuamente acosado por visiones de su novia y atormentado por la culpa de no haber evitado su muerte.
La jugabilidad permanece intacta, con un desarrollo lineal bajo la piel del ingeniero Clarke, debiendo avanzar de habitación en habitación para escapar, resolviendo puzzles no muy complicados, completando minijuegos bastante entretenidos y exterminando la horda de necromorfos (cuyo número ha aumentado considerablemente) que nos acecharán en cada esquina y harán que saltemos más de una vez de nuestro sillón. Se ha ampliado el número de trajes y de armas a nuestra disposición y se mantiene los poderes especiales y el sistema de mejoras. La munición y los botiquines escasean como el la primera parte y habrá que administrar muy bien nuestros recursos si queremos seguir vivos. La mejora gráfica es apreciable a simple vista, el guión y la historia son correctos y te sumergen en la historia y su trasfondo. Además se profundiza especialmente en el personaje principal y nos presenta un Isaac mucho más humano, aunque sigue siendo parco en palabras. Las zonas de gravedad cero sufren un lavado de cara muy positivo, siendo mucho más llevaderas, intuitivas y menos confusas. Otra baza a su favor es que el título en sí es mucho más espectacular que su precuela, más cinematográfico por decirlo de alguna manera.
Anecdóticamente, me llama poderosamente la atención la semejanza que podemos señalar entre la saga de Dead Space y la serie de películas Alien. Es cuanto menos curioso, que tanto el Dead Space y el Alien original se desarrollan en un mismo escenario (una nave asolada y abandonada a su suerte). podría tratarse de una mera coincidencia, pero es que en Dead Space 2 y la continuación de la película protagonizada por Sigourney Weaver también tiene lugar un escenario idéntico: una estación espacial. Otros jugadores quieren ver también una crítica hacia la Cienciología con la implicación de la secta ficticia Unitología, adoradores de la efigie, que centra el guión del juego. Sea como fuere, estamos sin duda ante una obra maestra que no merece menos de un 10 y que cumple con creces su objetivo: hacerte disfrutar pasándolo realmente mal... una paradoja ¿verdad?
Confirmadas mis minivacaciones para el período estival de este año (apenas 10 días) he decidido de mutuo acuerdo hacer un viaje cultural que ya tardaba en hacer. Se trata de un viaje hacia la iluminación, y que mejor destino para un viaje de este tipo que a laciudad de la luz: París. Si amigos, a mediados de Julio pasaré junto a Manoli una semana en la capital gala. Por supuesto no sé mas que cuatro palabras en francés, pero eran las mismas que sabía de italiano cuando me fui a la aventura a Milán y ahora soy bilingüe. En fin, espero que todo vaya bien y merezca tanto la pena como aparenta a priori. Por supuesto tendréis la crónica y el reportaje fotográfico de mis aventuras parisinas con los gabachos aquí en mi blog y en mi perfil de facebook.
- Un ejército enemigo hostil, a poder ser extraterrestre o comunistas.
- Un puñado de civiles indefensos, que sólo puedan encomendarse a sus salvadores.
- Cientos de banderas estadounidenses y arqueotipos americanos por todas partes.
- Balas, bombas y explosiones a gusto.
- Sentimentalismo cursi, el que admita.
Preparación: Encontrar unos altos directivos de Hollywood que estén dispuestos a ganar dinero fácil con una producción de cine palomitero y a un director sin mucho caché que no le importe filmar una película que en realidad es un anuncio largo de lo bonito y estupendo que es ser un marine americano. Mezclamos con unos aliens terroríficamente pérfidos que vienen al planeta con la única intención de arrebatarnos nuestros preciosos recursos naturales (Si es que no los agotamos nosotros antes..), lo que se dice un guión original ¿verdad? Meter en el horno junto a un pelotón novato de marines, a poder ser multirracial y de ambos sexos. Cocer durante quince minutos y añadir un espectáculo pirotécnico con detonaciones y tiroteos por doquier hasta que coja color. Dejar enfriar y sazonar con abundantes discursos lacrimógenos y sensibleros del sentido del honor y la lealtad hacia el país de las barras y estrellas. Muy importante es la presentación, prestando especial atención a que todos puedan apreciar que las armas bélicas son la solución más racional a todo conflicto y que los yankis vuelvan a ejercer de policía del mundo con ese extraño sentimiento que les brota espontáneamente de valor, patriotismo y sacrificio, que por otra parte sería tildado de radicalismo si emanase en otra nación no acorde a sus valores.
Así escrito sin más, ya despierta el interés de quién lo lee. Ese es el planteamiento inicial del libro titulado de forma homónima a la primera frase. Éxito de ventas en todas las listas de los principales países y con el beneplácito de la crítica y lectores, estamos ante una nueva entrega de novela negra, una obra detectivesca al estilo yanki. Esta claro que el público responde bien a este tipo de historias, y por ello su novel autor John Verdon se ha acogido a este género para hacer su debút.
David Gurney es un brillante y famoso detective que tras una notable carrera policial, siendo el artífice de la captura de numerosos serial killers ha decidido retirarse. Pero su retiro no será tan plácido como él creía, en parte porque su mente privilegiada necesita estar enfrascada continuamente en resolver enrevesados enigmas y en parte porque un antiguo compañero de universidad solicita su ayuda tras recibir una serie de anónimos amenazadores que entre otras cosas, parece indicar que el autor de los mismos puede leer la mente de su receptor. Con esta consigna, Gurney y el lector entrarán en una barahúnda de asesinatos, interrogatorios, sospechosos y acertijos en una carrera frenética por descubrir y atrapar al culpable.
Una vez más tengo que destacar a los personajes y el ritmo frenético de la novela como lo mejor de la misma. Verdon no se queda en la superficie, y se sumerge a bastante profundidad para presentar a unos sujetos con personalidad propia. Destacan sobretodo los dos protagonistas principales, Gurney y su mujer Madeleine, que se ganan por derecho propio perpetuarse en futuras obras. La motivación y carácter del asesino también están bien definidas, y se esclarecerán a medida que avancemos en la trama, aunque recuerde en algo al terrorífico Norman Bates. No obstante, Gurney me sigue pareciendo un estereotipo de héroe bastante típico. La figura del descollante detective retirado, con un pasado familiar trágico, tan obsesivo con su trabajo que descuida su matrimonio es algo que no es muy original que digamos dentro de la literatura negra anglosajona. Al menos es de agradecer que en este caso no busque la solución de sus problemas en el fondo de una botella.
Pero sin lugar a dudas, lo que más me ha gustado de la novela es la cadencia con la que transcurre la historia. Prácticamente no hay descansos a lo largo de los capítulos y en todos ellos sucede algo relacionado con la trama principal que evitan que al lector divagar e irse por las ramas. Este hecho hará que acabes relativamente rápido una novela de más de 400 páginas. Sin embargo, el fallo que observo es que determinadas incógnitas que en el libro aparecen como imposibles de resolver, son relativamente sencillas de solucionar para cualquier lector con experiencia. La solución por ejemplo al segundo truco mental que utiliza el asesino para adivinar el número que pensará su víctima se me antoja bastante simple y creo que como yo habrá muchos que adivinarán o intuirán la respuesta.
En definitiva, estamos ante una buena novela se suspense, de género policíaco, con un inicio fulgurante y atrayente que disminuirá su interés conforme se avance pero que consigue mantener un grado de tensión suficiente para no desmotivar al lector. Si os gusta este tipo de lectura, no os defraudará, pero si buscáis algo más que una buen thriller mejor que sigáis buscando en la estantería otro título. Ahora, quien lo haya leído puede dejar su comentario y su opinión, aunque quizás resulte innecesario pues puede que yo ya sepa lo que estáis pensando...
Bioware siempre se ha caracterizado por hacer grandes juegos de rol. La saga Baldur´s Gate o Neverwinter Nights serán facilmente reconocibles por cualquier jugador medio como títulos notables de este género. En este caso, la nueva apuesta del estudio canadiense es hacer los mismo pero con otra ambientación: El Espacio. Un nuevo RPG, ya convertido en saga, futurista, llenos de aliens y estraterrestres de todas las formas inimaginables y que nos permita explorar y vagar por los confines de este fascinante Universo nuestro. Mass Effect se convirtió pronto en un título de culto, pero en la galaxia, al igual que en la Tierra, no es oro todo lo que reluce.
Gráficamente estamos ante un juego correcto. Es cierto que el juego tiene ya unos años y que en su momento pudo suponer un avance del motor gráfico notable, pero como yo lo acabo de jugar ahora tengo que valorarlo en el momento presente. Básicamente sus cimientos son exploración, combate, diálogos y toma de decisiones. En todos cumple bastante decentemente. La exploración es original y te da la posibilidad de visitar distintos planetas de muy variados estereotipos y de viajar a lejanos sistemas planetarios la mayoría irreales, pero no deja de ser una gozada poder contemplar una visión de nuestro Sistema Solar (en este primer título sólo podremos viajar a la Luna) o viajar a la Nebulosa Cabeza de Caballo. Los combates están bien diseñados, con un sistema de coberturas que cumple y no se complica, una variedad de armas dónde debemos valorar sus puntos fuertes y débiles (daño, puntería, calentamiento..) y un nivel de dificultad que se va adaptando al desarrollo de las habilidades de tus héroes.
Los diálogos y las tomas de decisiones son un punto aparte. Por una parte, el guión es lo mejor del juego. Auna una trama principal interesante, con otras menores pero que le dan aliciente y ese punto necesario de picante a la historia. Además, los personajes están bien esbozados, resultan creíbles y pronto te familiarizas con las distintas razas y especies que forman La Alianza. Pero, el hecho de que el juego sólo se encuentre en inglés con subtítulos, hace que se pierdan detalles del argumento y que, sinceramente a medida que avanzas en el juego, resulten insulsos, nimios e incómodos. Otro punto negativo que destaca, es que el juego se vuelve tremendamente repetitivo cuando ya has avanzado y realizado varias misiones. Esto es lo peor, que a mi juicio, le puede suceder a un juego. Cuando cuentas varias horas a la espalda con el título y no a conseguido despertar el gusanillo para que puedas sacar un ratito de dónde sea para progresar, es que algo ha fallado en el mismo.
No obstante, mi nota para esta la primera aventura del comandante Shepard es de un 7. El final de la misma, dejaba claro que había una continuación, y para finales de año o principios del venidero se espera la salida de la tercera parte que concluya la trilogía, tan de moda últimamente. ¿Por qué el éxito de Mass Effect? simplente porque los jugadores estaban ávidos de un buen título de rol con una ambientación que no fuese la clásica de espada y brujería. El resto, un simple efecto de masa.